miércoles 16 de diciembre de 2009

Livni: se busca


Livni cancela un viaje a Londres por temor a ser detenida

Querellas criminales contra líderes hebreos y campañas de boicot en Europa desatan la furia de Israel



La guerra de Gaza desatada el invierno pasado pasa factura política y diplomática a Israel. Sólo hace cuatro años, la noticia de que una institución académica impulsaba un boicot contra una universidad hebrea no era más que un aislado pie de página. Desde hace un año, las iniciativas para deslegitimar las decisiones bélicas israelíes florecen como hongos en los países occidentales, y el fenómeno adquiere notoriedad paulatinamente: los líderes israelíes afrontan ahora querellas criminales y órdenes de detención con frecuencia creciente. Aunque ningún Estado de la UE apuesta por un drástico boicot a Israel, las demandas ante sus tribunales fuerzan a dirigentes como Tzipi Livni, jefa de la oposición, a cancelar un viaje a Londres para pronunciar una conferencia. Los preocupados gobernantes israelíes recurren a la presión diplomática feroz ante cada episodio judicial en Europa.
La nota completa está en:


miércoles 9 de diciembre de 2009

Tony Blair, la caniche de Bush y casi presidente de Europa

La fuente era el taxista

El Gobierno británico aseguró que Sadam podía lanzar un ataque químico en 45 minutos basándose en un bulo

WALTER OPPENHEIMER - Londres - 09/12/2009

La información del espionaje británico de que Sadam Husein podía lanzar un ataque químico en menos de 45 minutos se obtuvo a través de un taxista que se lo oyó a dos militares iraquíes, según reveló ayer un diputado conservador. Aunque el Gobierno británico ya aceptó en octubre de 2004, un año y medio después de la invasión de Irak, que aquella información resultó falsa, la debilidad de la fuente original aumenta la extendida impresión de que el ex primer ministro Tony Blair exageró el peligro que suponía Sadam para conseguir que la opinión pública británica apoyara la invasión.

La cuestión de los 45 minutos estaba en el corazón de la encendida polémica que en la primavera de 2003 enfrentó al Gobierno de Blair con la BBC y que se saldó con el suicidio del profesor David Kelly —fuente de la filtración a la BBC de que el Gobierno había hecho “más sexy” aquel informe, es decir, que lo había exagerado—, la dimisión de la cúpula directiva de la corporación y el ostracismo del periodista que divulgó las denuncias de Kelly, Andrew Gilligan, que abandonó la cadena.

Tony Blair fue absuelto de toda responsabilidad en la investigación llevada a cabo por el juez lord Hutton, calificada de “encubrimiento” por la inmensa mayoría de los medios. En una segunda investigación sobre Irak, el alto funcionario lord Buttler volvió a exonerar a Blair, aunque de forma menos abrumadora: concluyó que los argumentos para justificar la guerra habían llegado “al límite” de lo sostenible, pero que no hubo “distorsión deliberada”.

Desde hace un mes Reino Unido vive una nueva investigación, conducida por otro ex alto funcionario, sir John Chilcot. No por casualidad, la revelación de que la fuente de aquella información era un taxista inmigrante que trabajaba en la frontera de Irak con Jordania se ha conocido justo el día en que comparecía ante los investigadores el que entonces era jefe del Comité Conjunto de Inteligencia y luego jefe del MI6, sir John Scarlett.

La información ha sido revelada por el joven diputado conservador Adam Holloway, de 44 años, un experto en Defensa, antiguo Granadero Real y periodista, muy próximo al líder tory, David Cameron. Algunos comentaristas cercanos al laborismo subrayaban ayer que la noticia coincide con un estrechamiento de la diferencia entre conservadores y laboristas. Un sondeo de Populus para The Times otorga el 38% de los votos a los tories, un 30% a los laboristas y un 20% a los liberales-demócratas.

Sir John Scarlett no fue preguntado directamente por la cuestión del taxista, pero se reafirmó en su posición de que “no hubo absolutamente ninguna intención consciente de manipular el lenguaje u ofuscar o crear ningún malentendido” en el informe de los 45 minutos. Sin embargo, el Gobierno ignoró las advertencias de los servicios secretos, que cuestionaban la fiabilidad de esa información, y no hizo nada para rectificar el malentendido de que Sadam podía lanzar en menos de 45 minutos un ataque químico con misiles balísticos de largo alcance, cuando el informe se refería a un ataque con armas en el campo de batalla.

Scarlett se desmarcó ayer de la introducción de Blair al informe, en la que sostenía que se había probado “sin ninguna duda” que Sadam tenía armas de destrucción masiva. “Considero la introducción como algo separado del texto mismo del informe. Era una declaración abiertamente política del primer ministro, eran por tanto sus palabras y sus comentarios”, dijo.

sábado 28 de noviembre de 2009

La política del foquito

No entiendo cómo un gobierno de izquierdas hace tal gesto para celebrar una fiesta religiosa, cuando vistos los desfiladeros de fanatismo por los que transitamos esa fiesta se debería pasar en la intimidad familiar y, si acaso, subrayar desde el gobierno, la fiesta de año nuevo. ¿Es que no hay más horizonte que el religioso? Es acaso que la izquierda también hará capitular a la laicidad.

Por otro lado, estéticamente cierran la perspectiva majestuosa de Reforma. Viniendo del centro a las lomas, el ángel la independencia queda ocultado por el “arbolito” de Navidad; no hablemos del tránsito que se ha empeorado desde que comenzó la construcción. El foquito contra la monumentalidad histórica, el foquito versus fluidez, el foquito a favor de la contaminación.

¿Lo más grande, lo más vistoso es lo más acertado estéticamente en el paisaje citadino?

Gastos innecesarios, gastos improductivos, gusto dudoso, énfasis en lo religioso, estrangulamiento de la circulación, muchos foquitos: ¿es ésta la izquierda que necesita México en este momento?

Calderón y su hambre mediática

En artículo de El País sobre la publicidad que da Calderón a sus reprimendas a los empresarios, en donde se subraya la impertinencia de esta táctica y su engolosinamiento por la televisión, Jorge Buendía concluye categóricamente:

Es difícil descubrir la racionalidad de denunciar al empresariado ante la ciudadanía. El sector privado se rige fundamentalmente por las leyes de la economía y las finanzas y, en forma muy secundaria, por las leyes de la opinión pública. El discurso presidencial difícilmente cambiará los incentivos y la actuación del mundo empresarial. Qué busca el presidente, quizá sólo él lo sabe. Lo cierto es que no se ha arrepentido de sus declaraciones. En entrevista en el noticiero de mayor audiencia, defendió su derecho a responder a las críticas empresariales. La interrogante es por qué prefiere hacerlo públicamente. (http://www.elpais.com/articulo/internacional/suma/cero/pleito/Calderon/Patronal/elpepuint/20091127elpepuint_5/Tes)

El ciudadano que ha padecido la construcción de un supuesto megafigurón presidencial a base de la exaltación de su valentía y heroísmo, conoce que éste (como el anterior) es un pequeño presidente hambriento de publicidad. Desde Fox todo pasa por la arena que ensalza y magnifica sus acciones: una TV mexicana en versión demasiado aberluschonada. El católico presidente no iba al santuario de la Guadalupana si no estaba seguro de la cobertura mediática. Cada uno de sus gestos, desde su fe hasta su vida conyugal, debía estar minuciosamente documentado por los medios, ocupar las primeras planas de la prensa. Con Calderón, el pequeño, esta tendencia se subrayó.

El decidido vuelco hacia los medios no es sólo de naturaleza personal, dictada por la hambruna narcisista de los gobernantes, mucho mayor que la existe en Darfur. Es también una estrategia de ocultamiento con publicidad generosamente pagada. Disimulan el fracaso de sus políticas, siempre erráticas, dependientes de los reflejos que el espejo les envía tanto como su inconsistencia: después de dilapidar su capital político, Fox estaba urgido por entregar la banda presidencial y ahora se complace en dar consejos de gobierno.

Su gobierno es mediático. La publicidad enfatiza los grandes éxitos, las grandes hazañas de los panistas que la población no ve reflejadas en su vida ni en su entorno. El presidente del empleo ha puesto en el desempleo a mexicanos; el gobierno de empresarios para empresarios se ha complacido en empantanar la burocracia; en exhibir a los empresarios. Los excesos publicitarios llegan hasta las Cámaras de diputados y senadores, la Suprema Corte de Justicia y compañías estatales que se autopromocionan con dinero del contribuyente.

Se trata del padre iracundo ante su espejo. Es el padre regañón, ante niños estúpidos que le impiden contemplar sus hazañas. Zarandea a los empresarios porque no le permiten obtener más dinero para que la publicidad siga cantando en tono heroico sus hazañas nunca antes vistas, ni emprendidas en la historia de ningún país sobre la tierra. Encerrados en la cáscara de su narcisismo, todavía afirman que la crisis vino del exterior, que la economía de México está blindada; que están exultantes porque la crisis les ofrecerá la ocasión de demostrar su fina estampa, su vigor intelectual, la solidez de su buena política la plétora de buenas acciones, atinadas para la salud pública. No importa que eso nada tenga que ver con ninguna realidad, ni siquiera con la consistencia de sus cuentos. La sociedad, empresarios y el pueblo, paga por la publicidad.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Obama y su primer cena de Estado

¿Cómo son las cenas de Estado en México?

Hasta una cena de estado se puede convertir en un campo para promover convicciones políticas. Los colores, los sabores, el vestuario… reflejan una posición política.

No sucede lo mismo con el hijo de algún líder de izquierda o incluso con el mismo líder que no sabe de qué marca son los accesorios que traen puestos, que son costosos; los usan sin saber qué precio tienen y cínica o estúpidamente niega el significado de ponérselos.

La cena de Estado ofrecida al Primer Ministro de la India es un ejemplo de inteligencia y voluntad de cambio llevada incluso a los gestos más pequeños, quizá también muy significativos…

http://www.nytimes.com/2009/11/25/us/politics/25dinner.html?_r=1&hp

November 25, 2009

Modern Flourishes at Obamas’ State Dinner

By RACHEL L. SWARNS

WASHINGTON — It is an old tradition, a White House dinner governed by ritual and protocol that happens to be this city’s hottest social event. But at their first state dinner on Tuesday night, President Obama and his wife, Michelle, made sure to infuse the glittering gala with distinctive touches.

They hired a new florist, Laura Dowling, who bedecked the tented outdoor dining room with locally grown, sustainably harvested magnolia branches and ivy. They selected a guest chef, Marcus Samuelsson of Aquavit in New York, an American citizen who was born in Ethiopia, reared in Sweden and cooks up melting pots of flavors and cuisines.

They invited local students to witness the arrival of the guests of honor, Prime Minister Manmohan Singh of India and his wife, Gursharan Kaur, and presented a mélange of musical entertainment, including the National Symphony Orchestra; Jennifer Hudson, the singer and actress; Kurt Elling, the jazz musician from Chicago; and A. R. Rahman, the Indian composer who wrote the score to the movie “Slumdog Millionaire.”

And at the tables, the meatless menu included a mix of Indian and American favorites, including some African-American standards. Collard greens and curried prawns, chickpeas and okra, nan and cornbread were served to the 320 guests — including some well-known Republicans and prominent Indian-Americans — who started off with arugula from the White House garden and finished up with pumpkin pie tart. (After a tasting at the White House on Sunday, the Obamas gave the dishes their stamp of approval, Mr. Samuelsson said.)

And don’t forget the dinner plates. For an administration that publicly prizes bipartisanship, what could be finer than an eclectic mix of Clinton and Bush china?

“He wants to set a tone that’s different,” Vishakha N. Desai, a dinner guest and the Indian-born president of the Asia Society, said of the president. “Obama’s celebrating not just his African-American heritage, but the cultural diversity of America. And that’s a powerful message to send to the world.”

Mr. Obama greeted his guests in Hindi and hailed the contributions of Mohandas K. Gandhi and the Rev. Dr. Martin Luther King Jr., saying that such “giants” are “the reason why both of us can stand here tonight.”

Mr. Singh responded, “Your journey to the White House has captured the imaginations of millions and millions of Indians.”

The evening was a potent mix of politics, diplomacy and glamour, with the administration’s favored donors mingling with lawmakers from Congress, cabinet secretaries, Indian dignitaries and Hollywood celebrities decked out in tuxedos and designer dresses. The first lady wore a golden sleeveless gown created by Naeem Khan, an Indian-American designer.

For Mr. Obama, it was also a rare break from the bruising business of governance, allowing him to showcase his role as a world leader (and a gracious host) at a time when he is managing battles over health care legislation and wars in Afghanistan and Iraq — all while watching his standing falling in the polls.

The guest list included the actors Alfre Woodard and Blair Underwood, the directors Steven Spielberg and M. Night Shyamalan, the writer Jhumpa Lahiri, former Secretary of State Colin L. Powell, Gov. Bobby Jindal of Louisiana, a Republican, and Indra Nooyi, the chief executive of PepsiCo.

“It does allow him to stand above the current squabbles in politics, to assume that role of head and state and remind people of the stature of the presidency,” said Doris Kearns Goodwin, the presidential historian, who noted that Franklin D. Roosevelt’s most famous state dinner — for the king and queen of England — occurred during the Depression.

“It’s a break from the daily concerns,” Ms. Goodwin said. “This is our moment for that kind of ceremony, for that pomp and circumstance, and that’s nonpartisan.”

President Ulysses S. Grant held the first White House state dinner when he hosted King David Kalakaua of Hawaii in 1874. Through the decades, leaders have used the occasions to reward prominent allies and to nurture diplomatic relationships with more or less regularity, depending on the president. (President George W. Bush held only six state dinners, while President Bill Clinton hosted more than 20.)

So as Washington buzzed in recent days about who was invited and who was not, many wondered how the country’s first African-American president and first lady would put their personal stamp on the occasion.

The Obamas promptly distinguished themselves from their immediate predecessors by holding their dinner under a grand tent on the South Lawn to allow for a more expansive guest list. (President Bush held his dinners indoors, which sharply limited the numbers of guests.) And they emphasized some of their favorite themes, including bipartisanship, diversity and a focus on healthy meals.

The president invited several prominent Republicans, though Mitch McConnell, the Senate minority leader, and Representative John A. Boehner, the House minority leader, sent their regrets. (The Senate majority leader, Harry Reid, also could not make it.)

Mrs. Obama made a splash by showcasing deep, rich colors — apple green for the tablecloths and varying shades of plum, purple and fuchsia in the hydrangea, roses and sweet peas in the centerpieces.

There was White House honey and sage from the garden and a menu that gave vegetables and beans — including eggplants and lentils — top billing. (For a White House keen on promoting fresh fruits and vegetables, what could be more serendipitous than a guest of honor who happens to be a vegetarian?) And the Obamas shook things up by serving, among other dishes, Indian food to an Indian delegation, typically a no-no.

“You wouldn’t try to outdo the Indians; that would not be typical,” said Anita McBride, who served as Laura Bush’s chief of staff and took pains to praise Mrs. Obama as moving in a new direction. “It’s the perfect combination of American food with a nod to the visiting country.”

As for the dozens of schoolchildren invited to participate in the day’s events, many savored the chance to see the White House up close. One group of young women spent time with Mrs. Obama in the State Dining Room and learned about the history of American state dinners and sampled some pumpkin pie.

“These events probably seem like they’re miles and miles away, like they’re just untouchable,” said Mrs. Obama to the young women, some wearing sneakers and short sleeves.

She said she hoped this would inspire them to think harder about their place in the world around them.

sábado 21 de noviembre de 2009

Zacacuautla, ¿la resistencia en el límite?

Zacacuautla, ¿la resistencia en el límite?

por Ezequiel Maldonado

El arribo a Zacacuautla, Hidalgo, a unos 180 km. de la ciudad de México, cerca de Tulancingo, el sábado 14 de noviembre, fue abrumador: Filiberta y Benita expresan una enorme congoja, un estado de desasosiego e inquietud profunda: el maravilloso bosque que provee de frescura y murmullos, que abriga a aves y especies de la región y que es el sustento primordial de agua del pueblo está siendo arrasado. Cedros blancos, milenarias meliáceas de hasta 30 metros de altura, madera con tonos rojizos y muy aromática, son talados sin misericordia y con la complicidad del Estado y Semarnat hidalguenses. En palabras llanas: mientras que para los taladores el asunto de las meliáceas es lucrativo negocio, para las y los zacacuatlanos es sobrevivencia. ¿Cómo testimoniar el inminente desastre, la desesperación, lo que parece inevitable?

Ya esperaban a los del DF: Maritere y Conchita, reportera e investigadora social, respectivamente, Fernando, ingeniero, y yo, profesor-investigador de la Universidad; acompañados por los pobladores nos dirigimos al bosque, unos trescientos metros de la comunidad, con todo el miedo a cuestas pues los taladores no se dan respiro y es factible el encuentro. Caminamos por un sendero aún con lodo y humus que provocaron las intensas lluvias. Percibimos el frescor que despide el monte y llegamos al espacio que ha sido sentenciado: árboles de 100, 150 y hasta 200 años que han permanecido cual guardianes de varias generaciones, colosos que aún se muestran erguidos y otros que han sido derribados. Fuimos testigas(os) del desastre: gigantes caídos, astillas y leña diseminados, tocones mostrando sus entrañas, círculos de una vida ya segada. Y luego escuchamos el ronroneo penoso de un transporte. “Corran, corran, tal vez podamos alcanzar a los taladores” Y corrimos tras las huellas de un trascabo que de seguro había ayudado al pesado camión con su carga milenaria.

“Ahí está el camión”, alguien gritó. En efecto, en un camión de tres y media toneladas yacían unos treinta hermosos cedros blancos ya convertidos en troncos: la vida transformada en muerte. Nos presentamos ante unos asombrados taladores y ese impacto inicial favoreció nuestros fines. “Soy el ingeniero Fernando N. y vengo de Semarnat. Han llegado noticias al DF sobre irregularidades en este bosque y estamos realizando una inspección. Este problema deja de ser local y se asume como federal”. Por mi parte, señalé que mi Universidad estaba muy preocupada por el deterioro ecológico y tenía encomendada una valoración de los daños al bosque. El ingeniero midió y contó los troncos y tomó nota de las circunstancias. Yo empecé a tomar fotos del lugar: del camión con los troncos, de frente y a los costados, tomas panorámicas y específicas del bosque, de los taladores en su discusión con mis acompañantes. Esto enfureció a estos individuos que levantaron la voz y empezaron a amenazar al de la cámara pues no iban a permitir más fotos. Todavía tomé a un tipo que empezó a mover el trascabo y esto los enfureció más. Ante clima por demás amenazante, Filiberta y Benita dieron por concluida la inspección y fue el momento de retirarnos.

Nos agrupamos y regresamos a la parte inicial del bosque para hacer una valoración de un milenario y querido cedro que ahora permanecía derribado no por las hachas de los antiguos leñadores, tema de cuentos y fábulas infantiles, sino por modernas motosierras con silenciadores; sofisticada carnicería que aplaca el ruido del corte y solo se escucha el estruendo de la caída. Todo ello para que la población no acuda a defender su bosque como aconteció el pasado martes 10 de noviembre: habían percibido movimientos fuera de lo común, variados estruendos, ruido de transportes. Las mujeres se organizaron y se hicieron presentes en el escenario boscoso: unos ocho o nueve individuos, algunos con motosierras, procedían a la fría, calculada e implacable labor del derribo de los añosos cedros. ¿Qué pasó por la mente de estas mujeres entre las cuales se encontraba doña Teofila de 93 años? ¿Cuál fue el grado de impotencia, desesperación y angustia ante el aniquilamiento de su querido bosque? Filiberta, Benita, Maura, doña Teofila, se abrazaron a uno de estos cedros para impedir su aniquilamiento y ello provocó la furia y maledicencia de la canalla: “¡Pinches viejas les vamos a cortar las patas! ¡Mejor la cabeza para que se les quite!”

Las mujeres todavía recuerdan el zumbido mortal, cual abejorro gigante, de la motosierra recorriendo sus pies y sacando astillas del árbol, también el grotesco ademán del ¿individuo? al impulsar el disco dentado cerca de sus cabezas. El dramático relato de las mujeres consigna las plegarias de doña Teofila abrazada a su querido árbol: “Glorifica mi alma, Señor, y mi espíritu se llena de gozo al contemplar mi salvador; porque el Señor ha puesto su mira en esta humilde sierva…” Y después de La Magnífica rezó Los Quince minutos: “No es preciso, hija mía, saber mucho para agradarme, basta que me ames con fervor…”. Filiberta recuerda, en los momentos de mayor tensión, la presencia de un grupo de militares que provocó la huida de los taladores y la amonestación hacia ellas por no estar en sus casas. En nuestra visita, atestiguamos las huellas de la motosierra en la parte baja del árbol, cual muesca o señal macabra de lo acontecido. Hoy, miércoles 18 de noviembre, no sabemos si el árbol defendido sigue en pie.

Entre el relato y la valoración de los daños, los talamontes se acercaron en forma amenazante. Uno de ellos, cual reto, nos empezó a tomar fotos en represalia por el agravio hecho. “Ahora sí, cabrones, los tenemos en la mira, todos serán fotografiados”. Uno de ellos sujetó por la espalda a Fernando y gritó: “Queremos unas fotos del ingeniero”. Mientras Fernando trataba de sacarse al individuo, otro se acercó en grandes zancadas y tiró un golpe que Fernando logró esquivar. Maritere se acercó con su celular y uno de los taladores se lo arrebató. Con una gran autoridad, manifestó que ese celular pertenecía a su diario y fue tras el agresor. Por fortuna, uno de los sujetos se lo regresó. De nueva cuenta, prevaleció la cordura de nuestras acompañantes y caminamos hacia el sendero que conduce al pueblo.

En este lapso, vinieron a mi memoria los asesinatos, secuestros, encarcelamientos y amenazas hacia quienes han defendido sus bosques. El caso emblemático es el de la abogada Digna Ochoa que defendió a campesinos ecologistas presos en Guerrero y, con ello, pagó con su propia vida. Su deceso, el 19 de octubre de 2001, fue considerado por la Procuraduría del DF como un caso “típico de suicidio”. Hoy se sabe que tras su asesinato se encuentran caciques y militares afectados. En Zacacuautla, Francisco Gómez García padeció un destino similar en su afán de defender bosque y manantial de la población.

En Zacacuautla y ya en la calma de la casa de Filiberta, nos enteramos que los agresores pertenecen a la afamada, por sus fechorías, banda de los negros: traficantes, violadores, ladrones y, en sus diversificados oficios, hoy como taladores. No nos fue tan mal, regresamos al DF. El problema: la población sigue en vilo y una resistencia firme de las mujeres y de sus hombres. Ellas y ellos siguen luchando por la vida frente a la fría maquinaria de la muerte. La lucha por el bosque y los recursos naturales es una lucha por nuestra vida, la de todos los mexicanos. Mientras nos alcemos de hombros, permanezcamos indiferentes y con la apatía que propicia el sistema, la vida de mujeres y hombres y la de su bosque están en el filo de la navaja, o de la motosierra.

Ezequiel Maldonado

lunes 16 de noviembre de 2009


domingo 15 de noviembre de 2009

2012 o EU para siempre

2012 o EU para siempre

¿Largas colas para ver una película con reseñas negativas? No lo podía creer. Cuando fui a ver Bruno, me percaté de que las colas para 2012 eran larguísimas y las funciones estaban agotadas. ¿Para una película de efectos especiales?

¿De qué manera imagina Hollywood el fin del mundo? sería la pregunta que atrae a las multitudes, sobre todo cuando estamos viendo el fin del mundo, en diferentes versiones, cuando las calamidades parecen no tener fin, cuando la violencia, la corrupción y el cinismo político aparecen como la única certidumbre en el horizonte… Quizá el contexto masivamente desalentador parezca invitarnos a pensar en el Apocalipsis, pero ¿hay algo rescatable?

2012 es el remedio discursivo de la debacle norteamericana de 2006. Es un curita para el torbellino que no tiene fin: una forma de decirse que a pesar de la bancarrota económica y moral del imperio norteamericano, quienes siempre estarán a la cabeza del mundo son los Estados Unidos. Poco importa que la catástrofe sea global y no quede nada de la tierra. En la fantasía apocalíptica, los valores norteamericanos sobreviven y además son elevados al rango de valores humanos: lo humano es norteamericano; la sordidez es alien. Prueba de ello es que sólo el presidente de Estados Unidos se queda en el timón y se hunde con su barco. Todos los demás jefes de Estado huyen (excepto el “italiano”, para sorpresa del espectador, no se trata del pillo de Berlusconi, sino del Papa: ¡el Vaticano o Italia da lo mismo!). Sin duda se les olvidó mencionar a Calderón el pequeño y a AMLO, que son imprescindibles para refundar la tierra prometida.

En 2012 se construyen las nuevas arcas de Noé, diseñadas, erigidas y conservadas en China, pero atención: no se sube chino alguno. Se trata de la nueva alianza que Dios hace con sus elegidos que tienen forzosamente que ser norteamericanos. Por supuesto no se menciona la corrupción de un mundo que merece la destrucción. No hay un solo latino, ni siquiera como sirviente. A menos que se considere “latino” a los mayas sobre cuyas profecías dizque se apoya la película. Los sirvientes de los capitales ahora son norteamericanos. Como el valet es norteamericano (es el chofer: los norteamericanos siempre conducen), entonces es un escritor, blanco y heterosexual, con valores y con una familia. Como tal, está por encima de la mezquindad y arribismo de sus patrones, rusos: es tal la pauperización que discursivamente no les alcanza para construir un nuevo enemigo y se quedan en los buenos tiempos de la guerra fría. Por otro lado, ahora resulta que la acumulación de dinero es horrorosa, claro siempre y cuando la realiza un alien. Entonces, el arribismo ruso sirve para poner en relieve el idealismo, altruismo, valor de los norteamericanos. Frente a los héroes, los aliens son grotescos, gordos, viejos, infieles, arrogantes, majaderos, astutos, y como tal tienen que perecer.

Hay algo más sobre 2012: una dimensión que por su reiteración me parece que puede cobrar el estatus de un lapsus: el sujeto está captado permanentemente en el último momento, atravesando por un sinnúmero de fallas (despertador, auto…) y en un estado de carencia de recursos (mismos que se ve obligado a "tomar prestados"). Se salva in extremis, la tierra se abre ante sus pies, tras de sus llantas. Podría pensarse que se trata de un dispositivo para dar mayor emoción a la película... Pero quizá traduzca una sensación generalizada en EU, que han visto cómo se resquebrajan sus instituciones, antes de que puedan reaccionar.

Son incapaces de culpar a los altos ejecutivos de las instituciones bancarias y políticas, en especial el cinismo y desvergüenza de sus "héroes" (es decir quien puede ganar cifras millonarias en bonos y quien ocupaba la primera oficina). El supuesto liderazgo norteamericano en política exterior se desmoronó, así como sus grandes compañías y grandes bancos, ya no digamos el dólar o su conservadurismo. Incapaces de poner en tela de juicio una narrativa identitaria, de hacer una revisión, se entregan a una fantasía en la que la responsabilidad recae en la magnitud de las explosiones del sol, y la tormenta de neutrones sobre la tierra que es responsable del calentamiento de la corteza terrestre. Pero quienes se salvan son un político, un científico y un escritor: no hay gente de Wall Street.

La fantasía que subyace en la película revela el sentimiento de que lo han perdido todo, excepto su pretensión de estar al mando, llevar el "volante" de la tierra.

En 2012 ya no se trata de un héroe respaldado por el departamento tecnológico como en la fantasía del 007, o del superagente 86 para quienes la técnica estaba a su servicio: en su lucha contra villanos que amenazaban al planeta, ellos estrenaban los gadgets más sofisticados e increíbles ante la mirada perpleja del espectador. En la versión venida a menos del Imperio Norteamericano, lo único con lo que cuenta el héroe menesteroso (pero joven, guapo, buga y blanco) es con la capacidad de inspiración en el último momento, del hecho de que está dispuesto a jugársela... De acuerdo, nada ha cambiado, es la misma cantaleta de siempre, "el gringo salvador de la humanidad (patriarca y heterosexual)”, pero es un estribillo depauperado.

Caro Quintero: "estuve nueve años en el primer año de primaria y los nueve los reprobé."

Reproduzco el final de la saga del narcotráfico en México elaborada por Héctor Aguilar Camín y publicada en la revista Nexos:


CARO EN SU LABERINTO

Sin bigote, “con el cabello lacio que antes tuvo ensortijado, casi completamente cano”, Rafael Caro Quintero, a sus 38 años de edad, “parece mayor de 50”. Le da la impresión al reportero Carlos Marín de “vivir en el espanto”. Dice:

—Toda la gente aquí anda, andamos, mejor dicho, idos de la cabeza. No tiene usted idea de lo que es esto…

Por los orificios de la mica que separa a los encarcelados de sus visitantes, Caro dice que su prioridad es salir de este lugar, que Marín metaforiza como un “laberinto hermético”. Almoloya no es una cárcel de alta seguridad, dice Caro, sino un “encierro de segregación donde no se respetan los derechos humanos”.

—Nos despiertan a las seis de la mañana. A las ocho nos bajan al comedor. Desayunamos. Nos vuelven a subir a la celda después de desayunar. A las 10 nos bajan al patio. Permanecemos ahí hasta la una de la tarde. Nos suben de vuelta a la celda. Como a las tres nos bajan al comedor. Subimos a la celda otra vez. Nos bajan al patio a las cinco. Y como a las seis entramos a clases. A las 11 de la noche nos dejan que nos duérmamos.

—¿De qué toma clases? —pregunta Marín. —De primaria, primer año —dice Caro—. Porque estuve nueve años en el primer año de primaria y los nueve los reprobé.

Describe su celda “igual que un pasillo”, “muy reducida”, con una ventana que da al patio, pero “el patio no tiene nada, unas bancas, nada más”. Almoloya “no es para estar mucho tiempo”, dice Caro: “Toda la gente anda mal de la cabeza”.

Es el año de 1992. A Caro le faltan 92 años de cárcel en este “laberinto hermético”, cuyo menú describe así: “Chilaquiles en el desayuno, chilaquiles al mediodía, chilaquiles en la cena. Y qué bueno si fueran chilaquiles, son tortillas hechas atole. Comemos arroz y salchichas en caldo. Yo nunca había visto las salchichas en caldo. Pero aquí hay. Nunca pensé que hubiera un lugar así en México, nunca lo imaginé. No puedo describir la situación, pero Almoloya no es para estar mucho tiempo”.15

El artículo merece ser leído:

http://opciudadana.blogspot.com/2009/11/aguilar-camin-narco-historias.html